Las coloridas banderas adornan la fachada ocre de esta pensión que forma ya parte de la historia de la ciudad.
Aquí se reunían los fundadores de la democracia, hace unos 55 años, a comer una cocina casera venezolana, sencilla y consistente. Muchas cosas han cambiado desde entonces. Para que no quepan dudas, desde la fachada se anuncia que aquí lo que hay es pasta fresca y pizzas. Quince opciones de pastas diversas, cuatro risottos, doce antipastos, más otros platos internacionales y las sugerencias del día, figuran en una amplia carta que poco recuerda los buenos viejos tiempos. |